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El aprendiz que no quería correr (fuente www.rfea.es)

Fábrica de calzado «Bata», en Zlín (Checoslovaquia), abril de 1941. «¡Emil!», «Dígame, señor capataz», «Emil, que sepas que estás apuntado a la carrera», «Pero señor, yo no soy deportista, no soy corredor, no me gusta correr», «No pongas excusas Emil, correrás como todos», «Señor, es que correr no sirve para nada, además estoy algo enfermo», «Pues vamos al médico y si dice que puedes correr, correrás, de esta no te libras».

Y el aprendiz Emil Zátopek corrió. Y no ganó, quedó segundo. Pero le picó el gusanillo (bien grande debía de ser) y se enganchó irremediablemente al atletismo. Y además aquel día Emil conoció a la mujer, Dana, junto a la que estaría toda su vida. No conocemos el nombre del capataz de la fábrica que apuntó a Zátopek a la carrera, pero los aficionados al atletismo, sin duda, le agradeceremos siempre su severidad. Las zapatillas que utilizó y las medallas que consiguió podemos verlas en la Exposición del Centenario de la IAAF, en el Museo Olímpico de Barcelona. Nota completa en: http://www.rfea.es/web/noticias/desarrollo.asp?codigo=5869

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